El teléfono, otra vez. Con las manos mojadas.
La mitad de las llamadas son para pedir cita. Con Petuica tienes un enlace de reservas abierto toda la noche: el cliente elige el servicio, cuenta cómo es su perro, ve el precio y escoge una hora que de verdad está libre.
Si quieres, paga una señal con tarjeta. Va a tu cuenta de Stripe, no a la nuestra. Y si no la paga en 30 minutos, el hueco se libera solo.
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